19 de marzo de 2012

Desde Beijing

(Post por Marcos Villagra)

Actualmente me encuentro en Beijing, llegué el 2 de marzo, y voy a estar hasta el 31 de marzo. Como no tengo acceso a Blogger desde aquí (eso incluye también a Facebook, Twitter, inclusive Wordpress!), estoy probando un nuevo sistema para escribir entradas vía e-mail. Asi que esta entrada la estoy escribiendo desde mi cliente de correo. Espero que cuando se publique salga todo bien formateado. Muchas gracias a Alejandro por indicarme como hacer esto.

Bueno, vine aquí porque mi universidad tiene un convenio de intercambio de estudiantes con la Universidad de Tsinghua. Muchos estudiantes de Tsinghua ya fueron a mi universidad, pero yo soy el primero que va a Tsinghua. Me encuentro actualmente continuando con mi estudios en communication complexity con Xiaoming Sun. De hecho ya tenemos un lindo teorema que vamos a seguir puliendo. La Universidad de Tsinghua es tal vez uno de los mejores lugares para estudiar este tema en el mundo, ya que aquí se encuentra trabajando como director del instituto el mismísimo, ganador del premio Turing, Andrew Chi-Chih Yao. También hay muchos otros expertos en comunicación. Yao fue el inventor del modelo de comunicación allá por finales de los años 70. Aunque ya lo vi caminando por ahí, no tuve la oportunidad de charlar con él.

También me encuentro visitando el Institute of Computing Technology de la Academia de Ciencias de China. La Academia de Ciencias es un conjunto de institutos de exclusivamente estudios graduados. Tienen varios institutos en prácticamente todas las áreas de las ciencias, biología, tienen como 10 institutos diferentes de física, matemáticas, ciencias de la computación, etc. La Academia de Ciencias de China también posee uno de los supercomputadores más grandes en el mundo. Actualmente están en el puesto 21 de la lista de Top500 Supercomputers. En el 2004, ellos estaban segundos. El primer día que llegué, me llevaron a un paseo por la sala donde está el supercomputador. Al ingresar, no solo me impresionó el tamaño de todas las máquinas, sino también el ruido que hacían. Apenas podía escuchar mi propia voz. Primera vez que entro en un lugar así, y la primera impresión que tuve fue que el lugar olía exactamente igual a cuando compras algún hardware nuevo, y al abrir la caja, sale ese olor a circuitos integrados nuevos.

Más abajo incluyo una fotografía que tomé de la entrada a la Ciudad Prohibida, el principal lugar turístico de todo Beijing.